20130409

tell them I was happy

Efímero es el adjetivo que lo define todo.
Hoy sí, mañana quizás ya no. Desde luego nunca es siempre. Mola.
Bueno, no.

Lo noto a cada latido que da el corazón, cada cual diferente al anterior. Un corazón a modo de reloj analógico que marca el paso del tiempo, siempre imparable (hasta que se para). Un corazón a modo de motor que chirría cuando las cosas van mal y bombea con fuerza cuando estalla de alegría. Lo que duele ante una pérdida es el corazón, siempre el corazón. Al menos en mi caso.
Por eso prefiero guiarme por él. Y me fío, aunque me la haya jugado en incontables ocasiones. Pasional, poco prudente. Impulsiva y no reflexiva. Confiando en mis instintos, cuanto más bajos menos seguros, pero siempre sinceros.
Personas que son de corazón son las que quiero en mi vida. Ya sean buenas o malas, confío más en ese tipo de gente. Pensar mucho nunca es bueno. Muy frío para mí. ¿Qué más da si una elección es errónea si nada es permanente? ¿Por qué pensar que una mala decisión influirá el resto de tu vida si, al fin y al cabo, nos vemos inevitablemente afectados por los cambios?
Por otro lado, ¿qué es lo que se considera una mala alternativa? ¿Aquella que nos da problemas? Pues vaya... "Quien no arriesga no gana" me dijeron hace tiempo.  Porque cuando eliges a alguien (o algo) es por la felicidad que te aporta, y casi siempre perdemos el tiempo "buscando la felicidad" porque siempre se nos olvida que ya la habíamos encontrado en su día.
Allá va mi decisión: apostar el cuello por lo que me haga feliz. Prefiero equivocarme mil y una veces, hundirme en lo más hondo, pero siempre sabiendo que lo que hice lo hice de corazón. Porque era lo que quería. Porque era lo que me hacía feliz aunque luego se me olvidase.



Hay que decirle a la gente que queremos que las queremos, porque cuando se acaba... se acaba.


La canción tiene sus años, pero es... magnifica. Hace feliz.

20130111

setting fire to our insides for fun

"¿Y qué es el humo?" me preguntaba ayer Pilar...

El humo es todo siendo nada. El humo es lo que lo envuelve todo. Humo son las cosas que pasan, el tiempo, los problemas, la juventud, el día de hoy y el de ayer. Humo es consistencia. Humo eres tú, lo soy yo y lo somos nosotros.

Si lo piensas todo acaba en humo. La vida es incienso. En apariencia triste o aburrida y con poco sentido. Solo necesita una pequeña (o gran) chispa para prender. Y comienza la combustión. Un proceso en el cual todo cambia y cambia de la manera más rápida y violenta que conoce ese poderoso elemento que es el fuego, que todo lo transforma. Y como todo, deja su repercusión... un olor. Delicioso para algunos, desagradable para otros. Depende del día o del incienso que te atrevas a quemar, pero ningún olor es igual a otro. Como las consecuencias... y como las vidas. Ardiente combustión que provoca diferentes olores... para acabar en humo. Siempre el maldito humo que explica lo mucho que puede el fuego con todo. El humo poco consistente... que simboliza todo. Fragilidad, debilidad, humo...

En realidad no tiene mucho sentido lo que escribo pero lo único que puedo decir es que tanto el palito de incienso, como los cigarrillos, las servilletas, todo desaparece cuando ataca el fuego, pero siempre quedan las cenizas... y el humo ascendiendo en preciosas espirales.

Y quizás ahora no lo creas, pero sé que algún día yo también seré humo.

Me quiero evaporar entre la gente