En ese momento, pensé que era totalmente sincera y le dije mis "síntomas": te jode que no te hable, esperas que llegue el momento de chatear con él, sin darte cuenta le echas de menos... Lo típico.
Y entonces me acordé de que, suene un poco pedante o no, nosotras no somos precisamente lo típico.
A mi me da igual si hablamos o no, aunque si hablamos me ahogo en cada puto sonido que sale de su boca. Y no me gusta chatear, para nada. Que poder verle la cara cuando habla es mucho mejor que imaginar que estará haciendo tras la pantalla de su ordenador. Y sinceramente, nunca le he echado de menos un viernes por la tarde, ni un sábado por la mañana, ni mucho menos un miércoles en el mediodía.
Si me lo volviera a preguntar mi amiga le diría que cuando te gusta alguien lo sabes y punto. No tiene más.
Intentas convencerte a ti misma de que no porque sabes que precisamente ocurre lo contrario.
Y eso me pasa ahora. Y ya lo sabía en Octubre. Ya lo sabía el día que lo agregué a Tuenti. También lo sabía el día que le vi con los CPP shoes. Y claro que lo sabía cuando fui a su casa por primera vez. Lo sabía el 18 de Noviembre. Y lo supe la semana pasada. Y lo he sabido esta mañana.
Te gusta una persona cuando te hace desplantes y tú, en vez de enfadarte, esperas que se dé la situación que borre ese mal momento. Tú sólo quieres más y más, da igual. Lo sabes.
Eso es algo que va dentro. Primero se instala en tu cabeza y, si tienes suerte (o no), te invade el corazón.




