-¿Tienes claro lo que estás haciendo?
+Si.
-¿Estás segura de lo que quieres?
+...Sí, ¿no?
-¿Estás haciendo lo que se supone que quieres?
+...No.
Qué fácil y qué gratis es tumbarse en la cama, ponerse los cascos, enchufar la música (con canciones alegres mejor) y dejarse llevar por lo sueños y la imaginación. La puta frase esa de
Además, no todos los sueños son iguales. Uno puede desear estudiar en Harvard y, quiera o no, eso sólo depende de él. De trabajar como un burro, sacar una media sobresaliente y rezar porque le cojan. También puedes soñar con ser la más guapa de tu graduación y matarte por encontrar el vestido perfecto, con sus zapatitos de cristal perfectos, sus complementos divinamente perfectos, su peinado preocupantemente perfecto y su maquillaje espectacularmente perfecto. Sí, esas cosas... o te las trabajas tú, o nada.
Pero hay cosas que, por mucho que la gente diga, por mucho que las revistas aseguren, por mucho que te lo quieras creer... no dependen de ti. Que a veces, querer no es poder (¿verdad, loki?). Querer es querer y punto. Y poder... es otra cosa.
Pero claro, la esperanza es lo último que se pierde. Otra gran mentira. Yo creo que a estas alturas, la esperanza es lo primero que dejo que se largue. Pero bueno... sigamos intentándolo. De eso va la cosa al fin y al cabo, ¿no?
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| Acojonada estoy de amor (...) que solo llueve en mi estación |
:) (Esta carita sontirente es el final feliz que te prometí).
