El humo es todo siendo nada. El humo es lo que lo envuelve todo. Humo son las cosas que pasan, el tiempo, los problemas, la juventud, el día de hoy y el de ayer. Humo es consistencia. Humo eres tú, lo soy yo y lo somos nosotros.
Si lo piensas todo acaba en humo. La vida es incienso. En apariencia triste o aburrida y con poco sentido. Solo necesita una pequeña (o gran) chispa para prender. Y comienza la combustión. Un proceso en el cual todo cambia y cambia de la manera más rápida y violenta que conoce ese poderoso elemento que es el fuego, que todo lo transforma. Y como todo, deja su repercusión... un olor. Delicioso para algunos, desagradable para otros. Depende del día o del incienso que te atrevas a quemar, pero ningún olor es igual a otro. Como las consecuencias... y como las vidas. Ardiente combustión que provoca diferentes olores... para acabar en humo. Siempre el maldito humo que explica lo mucho que puede el fuego con todo. El humo poco consistente... que simboliza todo. Fragilidad, debilidad, humo...
En realidad no tiene mucho sentido lo que escribo pero lo único que puedo decir es que tanto el palito de incienso, como los cigarrillos, las servilletas, todo desaparece cuando ataca el fuego, pero siempre quedan las cenizas... y el humo ascendiendo en preciosas espirales.
Y quizás ahora no lo creas, pero sé que algún día yo también seré humo.
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| Me quiero evaporar entre la gente |
