20121226

fireflies

¿Te acuerdas de mi teoría de la caja de cristal? Sí, te digo a ti, preciosa.

Mi teoría de la caja de cristal la utilizaba en una época en la que pensaba que tenía un grupo de amigos. Siempre he sido de ese tipo de persona a la que le gusta observar. Pues bien. Observaba que eramos muchos, pasábamos grandes momentos, nos reíamos a rabiar. Me gustaba. Pero a la vez sentía que todas esas experiencias estaban rodeadas de una angustiosa aura de fragilidad. Éramos tan frágiles... pero prefería ignorarlo y ver como poco a poco nuestra inmensa caja se resquebrajaba. Efectivamente, la caja se acabó rompiendo. Más bien estallo y se redujo a polvo. Y de repente sólo quedaron 5 almas fieles. Lo más asombroso fue la facilidad con lo que todo cambió... rápido.
Curioso. Reconfortante. A largo plazo, la mejor opción. Mejor 5 a muerte, que 10 por suerte. Así lo veo yo.
En mi opinión, lo contrario a "frágil" es "seguro". Y no entiendo como era capaz de salir con gente que me aportaba fragilidad, inseguridad o miedo. ¿Hay algo mejor que sentirte seguro? Es algo básico. Primario. Como ese mítico momento en el que te quedabas solo en casa con 7 años y todo era terrorífico hasta el momento en el que entraban tus padres por la puerta. Con los amigos pasa lo mismo.
Supongo que son cosas que a estas edades todos pensamos, pero conocemos a mucha gente todos los días. Les cogemos cariño, pensamos que son amigos y no os dais cuenta que estáis rodeados por una caja de cristal hasta que se rompe. Y a veces deseas que esas personas no hubieran aparecido nunca en tu vida...
¿Y cómo darte cuenta de que todo es cristal a tu alrededor? Observa a la gente que te rodea. Escucha lo que te dicen, valora su afecto y la forma en la que te lo demuestran. No significa que para ser amigos todo tenga que ir divinamente. Golpea tú mismo a caja que os rodea. Ríe, pero llora también. Y (como siempre) quiere. Siéntete tan seguro como cuando estás con tus padres.

Cuando estoy contigo, preciosa, siento que nada malo me puede pasar. Estamos rodeadas de una caja de diamante. Bellas, seguras y eternas. Y adoro pensar que me sentiré así mucho tiempo más.
Quizás ni siquiera haya una caja que romper.

Te quiero.

Que se muere si le faltas


20121222

and you caused it, you caused it

Ayer era el esperado fin del mundo. Lo esperaba...

No era la primera vez que oía hablar de este tipo de "historias" pero siempre había pensado lo mismo sobre esto: Viviré, tendré hijos, nietos, moriré, todos ellos morirán y este mundo, lo siento mucho, pero seguirá aquí. Cambiando. Con suerte irá a mejor. Pero nunca he creído que se fuera a acabar de ningún modo.
Y efectivamente, aquí estamos.
Sin embargo, a pesar de que no creo en esas tonterías, ayer no me hubiera importado estar equivocada. Si el mundo se hubiera acabado ayer me habría dado igual. Todo habría desaparecido, sí, pero hubiera muerto feliz.
Así que me he puesto a pensar... ¿Qué sería peor? ¿Morirte cuando lo tienes todo o cuando te sientes desgraciado? Si eres desgraciado, en teoría no tienes nada que perder. Pero, ¿no es mejor dejarlo todo en un momento de máxima felicidad? "Y que el fin del mundo me pille a tu lado". Es lo que todos queremos: morir sonriendo. De eso se trata.
Miento. Se trata de amar. A algo o a alguien. Se trata de abandonarlos a todos y que lloren por ti, pero que siempre recuerden lo alegre que eras. Lo mucho que te reías de todo. Lo felices que les hacías sentir. Porque es mucho más fácil querer dejarlo todo cuando te sientes derrotado. Pero vale mucho más la pena irse siendo feliz. Todo es querer y ser querido.
Si el mundo se hubiera acabado ayer me habría pillado a su lado. Me habría pillado pensando en mis amigos y en mis padres a los que veré en pocos días. Y seguramente todo habría dado igual porque lo último que habría hecho hubiera sido sonreír.
Pero, afortunadamente, aquí estamos.
Vivos y con la oportunidad de ser felices otro día más.


Casi veo las estrellas...