No era la primera vez que oía hablar de este tipo de "historias" pero siempre había pensado lo mismo sobre esto: Viviré, tendré hijos, nietos, moriré, todos ellos morirán y este mundo, lo siento mucho, pero seguirá aquí. Cambiando. Con suerte irá a mejor. Pero nunca he creído que se fuera a acabar de ningún modo.
Y efectivamente, aquí estamos.
Sin embargo, a pesar de que no creo en esas tonterías, ayer no me hubiera importado estar equivocada. Si el mundo se hubiera acabado ayer me habría dado igual. Todo habría desaparecido, sí, pero hubiera muerto feliz.
Así que me he puesto a pensar... ¿Qué sería peor? ¿Morirte cuando lo tienes todo o cuando te sientes desgraciado? Si eres desgraciado, en teoría no tienes nada que perder. Pero, ¿no es mejor dejarlo todo en un momento de máxima felicidad? "Y que el fin del mundo me pille a tu lado". Es lo que todos queremos: morir sonriendo. De eso se trata.
Miento. Se trata de amar. A algo o a alguien. Se trata de abandonarlos a todos y que lloren por ti, pero que siempre recuerden lo alegre que eras. Lo mucho que te reías de todo. Lo felices que les hacías sentir. Porque es mucho más fácil querer dejarlo todo cuando te sientes derrotado. Pero vale mucho más la pena irse siendo feliz. Todo es querer y ser querido.
Si el mundo se hubiera acabado ayer me habría pillado a su lado. Me habría pillado pensando en mis amigos y en mis padres a los que veré en pocos días. Y seguramente todo habría dado igual porque lo último que habría hecho hubiera sido sonreír.
Pero, afortunadamente, aquí estamos.
Vivos y con la oportunidad de ser felices otro día más.
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