20120324

hard in every single way

Primer paso: respirar.
Segundo paso: confiar.
Tercer paso: dejarse llevar.
Respirar, respiro. Ya no cuesta, ni duele, ni da miedo, ni pollas de tiempos pasados. Respirar ahora es fácil. Es mentira eso de que cuando alguien que te gusta te mira cuesta respirar. Yo respiro perfectamente, así que eso ya lo tengo superado.
Confiar. ¡Claro que confío! Confío en él más de lo que pensaba que confiaría en cualquier persona en tan poco tiempo. Le confiaría mis ojos de discapacitada ( y juro que mis ojos es una de las cosas que más valoro). Me da igual toque trozos de piel que nadie había visto antes. Es más, me encanta que lo haga. Me da igual si me ve con gafas, con lentillas, sin ellas. Me da igual. Yo también le "gusto un poquito"... (: Y, además, él confía en mí y me cuenta cosas que pronto empezarán a restringirse a "las cosas que sólo él y yo sabemos". Lo siento por las damnificadas a las que no podré seguir contándole todo. Conclusión: Yo confío, él confía, nosotros confiamos.
Dejarse llevar... Lo intento, pero no es tan fácil como suena. Es lo más difícil de todo esto. No es lo mismo dejarse llevar con las amigas, en la peluquería, en un parque de atracciones o incluso en una sesión de fotos. A veces cuesta y otras veces no. Pues éste es el momento en el que más complicado me parece. Pero es que... yo quiero dejarme llevar. Quiero que me enseñe y poder enseñarle yo. Pero me da la sensación de que no voy a saber... es como cuando te sacan a la pizarra y tú sales, sabiendo que no has estudiado nada: el fracaso está escrito. En esto no quiero fracasar. No puedo fracasar.
Así que empiezan las rayaduras, los problemas de autoestima, los miedos, las dudas y al final hago de todo menos lo que quiero hacer. Menos mal que "no le importa" y que "no tengo que hacer nada que no quiera". Menos mal que es él y no otro...
Necesito 1 abrazo.


Aun así estoy MÁS CONTENTA QUE NUNCA